¿Los gatos esterilizados son más cariñosos?

Antes de responder a esta cuestión es importante conocer la diferencia entre esterilización y castración. Mientras que la esterilización es un proceso no invasivo que permite inhibir la capacidad sexual del felino, la castración es una técnica mucho más traumática que, además de impedir la reproducción, frena el apetito sexual. A continuación te explicamos si los gatos esterilizados son más cariñosos.

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Diferencia entre castración y esterilización

Son muchas las personas que confunden ambos términos, así que no te preocupes. La esterilización es un proceso químico o quirúrgico a través del cual se impide que un gato pueda reproducirse. Generalmente, esta técnica consiste en una vasectomía en el caso de los machos y una ligadura de trompas en las hembras.

Por otro lado, la castración consiste en un proceso quirúrgico que implica la extracción de los genitales en el caso del macho y de los ovarios en el caso de las hembras. Esta técnica, además de inhibir sexualmente a los gatos, provoca una serie de cambios en el comportamiento del animal.

Entonces, ¿son más cariñosos los gatos esterilizados?

Dado que el proceso de esterilización es poco invasivo, los gatos no ven alterado su comportamiento. Aunque su capacidad reproductiva desaparece, los machos continuarán marcando territorio, mientras que las hembras seguirán teniendo celo cada dos o tres semanas.

Sin embargo, cuando se castra a un gato, además de inhibir su capacidad de reproducción, también desaparecerán todos aquellos comportamientos relacionados con sus impulsos sexuales. Esto se debe una alteración en los niveles hormonales normales de cada sexo.

En el caso de los gatos macho, la reducción de testosterona implicará, en la mayoría de las ocasiones, una mejora en el comportamiento del animal, que verá mermada su agresividad. Sin embargo, en las hembras el efecto puede ser el contrario, ya que los estrógenos ayudan a mantener su carácter estable.

Además, los días posteriores a la castración, los gatos también podrían experimentar falta de apetito e, incluso, nerviosismo o estrés. Se trata de algo normal, ya que la percepción de los olores se ve alterada fruto del cambio hormonal y, además, podrían sufrir pequeñas secuelas físicas tras la operación.

En definitiva, podemos afirmar que, en el caso de los gatos macho, la castración implica una reducción de su agresividad, mientras que las hembras podrían sufrir el efecto contrario.

Recuerda que la decisión acerca de la castración o esterilización de tu gato/a debe consultarse previamente con un veterinario, ya que podría ser diferente en función de las circunstancias de cada ejemplar.

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